En este tiempo el valle estaba ocupado por varios poblados y Cantamarca era el asentamiento más importante y residencia del Curaca Principal (gobernante) de los Canta. Eran frecuentes los conflictos entre estos pueblos por lo que la gran mayoría de edificaciones fueron construidas y amuralladas en las alturas más predominantes del lugar. Se piensa que la ciudadela de Cantamarca fue construida durante el Intermedio Tardío (1100 d.C.). A la conquista de los Incas en 1450 fue reorganizada y ampliada hasta el año de 1550. Durante esta ocupación se reestructuró la ciudadela por la llegada de extranjeros; y al hospedarse una de las esposas del Inca Huayna Cápac, le dio cierta prestancia e importancia al lugar. La presencia de esta mujer implica la existencia de varias instituciones y estructuras como adoratorios, plaza, observatorio, tambos (almacenes) y colcas (depósitos) entre otros. Se desconoce qué clase de rituales se efectuaron en los adoratorios de Cantamarca, pero seguramente el culto a las momias de los curacas pasados fue uno de ellos. Posteriormente, a mediados del siglo XVI, fue totalmente abandonada por la llegada de los españoles.
Este complejo funcionó como un centro administrativo y se estructuró en dos sectores: El primero, fue un asentamiento amurallado y con edificaciones circulares alrededor de un patio central. El segundo, una zona de colcas consignadas a acopiar los tributos, y organizadas en línea al costado de una larga calle. Así mismo en uno de los caminos de la red vecinales que unía a Cantamarca con otros asentamientos, podemos observar restos de los canales y reservorios de agua que alimentaban la ciudadela.
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